Parroquia Santo Tomás de Villanueva

Agustinos Recoletos. Dirección: Calle Recoletos 2 18004 Granada

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Actualidad

05-12-2019

Reflexión para el Día de la Inmaculada

María es la figura principal del Adviento. Preparó su morada para la llegada del Salvador. Y esto fue así gracias a su disponibilidad para hacer la voluntad de Dios. En este segundo domingo de Adviento celebramos a María porque ella nos ayuda a preparar también nuestro camino interior para recibir a Jesucristo en nuestro corazón. Cuando el Señor Dios llamó Adán, empezó la historia de la salvación. El relato del Génesis es dramático, pero nos abre a la esperanza. Si el Señor nos habla, es garantía de salvación. El pecado está en el hombre. El pecado no fue un simple “error gastronómico”, sino una ambición desmesurada, un deseo de igualarse a Dios y vivir con total autonomía. Y el pecado no fue solamente de un tal Adán y una tal Eva, que no eran nadie, sino del “hombre” y “la madre de los vivientes”, que son contemporáneos de todos los tiempos. Cuando Dios interviene, el hombre toma conciencia de sus heridas, pero también por primera vez se abre a la esperanza. En la lucha contra el mal una nueva mujer con su hijo saldrá victoriosa y repartirá entre todos los frutos de la victoria. María es la mujer que esperó siempre en Dios, que volcó en El su corazón, que dio testimonio de su fe y que entregó su vida a la causa de Dios. Ella lo llevó en su seno, también nosotros en cierto modo debemos acogerlo en nuestro interior. ¿Quién mejor que ella puede enseñarnos a esperar con confianza y alegría?

28-11-2019

EL ADVIENTO

¿Qué es? Un tiempo litúrgico que nos recuerda que Cristo vendrá al final de los tiempos y que nos prepara a esa primera venida de Cristo en la Navidad. Símbolos del adviento. Vestiduras moradas del sacerdote y color morado en la ornamentación de las Iglesias. El color morado indica esperanza. La Corona de Adviento. Una corona hecha de ramas de pino, abeto u otros árboles con cuatro velas. Cada domingo de Adviento se enciende una vela, al finalizar el Adviento estarán encendidas las cuatro velas, que nos indican que Cristo es la luz que viene al mundo. Durante el Adviento no se canta el Gloria durante la misa, ya que se reserva para el día de Navidad. El tercer domingo de Adviento se llama “de la alegría” y la ornamentación y vestiduras sacerdotales pueden ser de color rosa. Los personajes Bíblicos durante el Adviento son los Profetas, principalmente el Profeta Isaías, san Juan Bautista, san José y la Virgen María.

28-11-2019

EL ADVIENTO

¿Qué es? Un tiempo litúrgico que nos recuerda que Cristo vendrá al final de los tiempos y que nos prepara a esa primera venida de Cristo en la Navidad. Símbolos del adviento. Vestiduras moradas del sacerdote y color morado en la ornamentación de las Iglesias. El color morado indica esperanza. La Corona de Adviento. Una corona hecha de ramas de pino, abeto u otros árboles con cuatro velas. Cada domingo de Adviento se enciende una vela, al finalizar el Adviento estarán encendidas las cuatro velas, que nos indican que Cristo es la luz que viene al mundo. Durante el Adviento no se canta el Gloria durante la misa, ya que se reserva para el día de Navidad. El tercer domingo de Adviento se llama “de la alegría” y la ornamentación y vestiduras sacerdotales pueden ser de color rosa. Los personajes Bíblicos durante el Adviento son los Profetas, principalmente el Profeta Isaías, san Juan Bautista, san José y la Virgen María.

22-11-2019

COMENTARIO AL EVANGELIO DOMINGO DE CRISTO REY


La visita del Papa Francisco a la pequeña isla italiana de Lampedusa fue histórica, por ser su primera visita fuera de Roma. Allí, días antes había naufragado un barco con inmigrantes y refugiados, de los que 349 murieron.
Se calcula que en los últimos 20 años han muerto unas 20.000 personas que intentaban cruzar desde Libia a Italia, y otros lugares del mar Mediterráneo y la frontera sur de España. La Cruz de Lampedusa, hecha con madera de pateras y de naufragios, una cruz que el Papa Francisco bendijo y ante la que ha rezado, está recorriendo la Diócesis de Granada, y estará en nuestra parroquia los días 26 y 27 de noviembre.
Se trata de una cruz que la fundación italiana Casa dello Spiritu e delle Arti regaló al Papa Francisco en abril de 2014. El Santo Padre la bendijo y les animó a llevarla a hacerla recorrer el mundo.
En esta fiesta de Cristo Rey, se nos invita a contemplar la cruz, como símbolo de amor y de entrega, donde los más pobres y necesitados del mundo están representados junto con Cristo. El nos enseña el camino de la fe y del amor a través de su entrega por cada uno de nosotros.

17-11-2019

Reflexión parael Penúltimo Domingo del Tiempo Ordinario

1.-- Personas esperanzadas y esperanzadoras. La palabra de Dios nos habla del final de los tiempos con una literatura apocalíptica, que no hay que entender al pie de la letra. Tanto el evangelio como la primera lectura del profeta Malaquías nos hablan de catástrofe, enfrentamientos, divisiones, guerra y destrucción. Sin embargo, lo importante es el mensaje final en ambas lecturas: "iluminará un sol de justicia que lleva la salud en las alas", "ni un cabello de vuestra cabeza perecerá; con vuestra perseverancia salvaréis vuestras almas". Es un mensaje de esperanza, el juicio será para la salvación, no para la condenación. Ya está demasiado lleno el mundo de agoreros, el cristiano tiene que ser portador de esperanza y perseverar confiando, siempre en el Señor. Y mientras tanto, no quedarse con los brazos cruzados, esperando el fin del mundo como les ocurría a los fieles de la iglesia de Tesalónica. Pablo les insta a trabajar para ganarse el pan de cada día. Es así como Dios nos quiere, como personas esperanzadas y esperanzadoras, consciente de su misión de transformar este mundo hasta convertirlo en el auténtico Reino de Dios.

2.-- "En espíritu y en verdad". Para los judíos del tiempo de Jesús el Templo de Jerusalén representaba la seguridad. Con tal de cumplir las leyes y acudir al Templo se "justificaban" ante Dios. Era para ellos el fundamento de su práctica religiosa. Jesús se atreve a decir que no quedará de él piedra sobre piedra. Cuando Lucas escribe su evangelio ya se ha producido la destrucción del Templo de Jerusalén. Fue el emperador Tito quien ordenó que fuera arrasado en el año 70. Por tanto, lo que se narra como algo apocalíptico, como algo que va a suceder, en realidad ya se ha producido. Pero lo importante es la enseñanza que quiere dar el evangelista. El Templo no es lo importante, tampoco el mero cumplimiento de la ley, pues Jesús predicó que no es Jerusalén ni en Garizín donde debemos dar culto a Dios, sino "en espíritu y en verdad". En nuestra religión cristiana también nos hemos montado "otros templos", otras normas que nos "aseguran la salvación". Es más fácil pedir que te digan qué es lo que tienes que cumplir y asegurar así la salvación, que identificarse con Cristo, dejar que Él te transforme y estar dispuesto a seguirle con todas las consecuencias. Lo primero no cuestiona tu vida, lo segundo transforma tu vida y te convierte en hombre nuevo. La fe es una aventura arriesgada y emocionante, no es un cumplimiento cómodo y seguro de normas sin implicación de tu persona.

3- ¿Cuál es la clave de tu vida cristiana? En clave "religiosa" se llega a la religión por tradición o herencia; en clave de "fe", se llega por decisión personal y libre. La religión puede convertirse en una forma de pensar que acomodo a mi vida, o bien es una forma de vivir que me compromete. En clave religiosa la referencia soy yo y mis necesidades; en clave de fe la referencia es Jesús y estoy dispuesto a hacer su voluntad. Las verdades pueden convertirse en simples doctrinas que hay que saber, sin embargo para el seguidor de Jesús la única verdad es Jesús y la escucha de su Palabra. Puedo ser un cristiano que considera el culto como un conjunto de ritos a los que hay que asistir, o por el contrario para mí el culto es la celebración gozosa de la experiencia de Jesús en mi vida. Puedo considerar la Ley como un conjunto de normas que hay que cumplir, o darme cuenta de que la auténtica Ley del cristiano es vivir en el amor. La Iglesia puede ser para mí una institución jurídica, o más bien una comunidad de hermanos. ¿Es para ti la fe un seguro de vida, o es un regalo, un don gratuito de Dios que celebras con entusiasmo? Pregúntate: ¿en qué clave se sitúa tu vida cristiana, en la "religiosa", o en la de la "fe"?

16-11-2019

REFLEXIÓN SOBRE EL EVANGELIO DEL DOMINGO XXXIII DEL TIEMPO ORDINARIO

 

En clave "religiosa" se llega a la religión por tradición o herencia; en clave de "fe", se llega por decisión personal y libre. La religión puede convertirse en una forma de pensar que acomodo a mi vida, o bien es una forma de vivir que me compromete. En clave religiosa la referencia soy yo y mis necesidades; en clave de fe la referencia es Jesús y estoy dispuesto a hacer su voluntad. Las verdades pueden convertirse en simples doctrinas que hay que saber, sin embargo para el seguidor de Jesús la única verdad es Jesús y la escucha de su Palabra. Puedo ser un cristiano que considera el culto como un conjunto de ritos a los que hay que asistir, o por el contrario para mí el culto es la celebración gozosa de la experiencia de Jesús en mi vida. Puedo considerar la Ley como un conjunto de normas que hay que cumplir, o darme cuenta de que la auténtica Ley del cristiano es vivir en el amor. La Iglesia puede ser para mí una institución jurídica, o más bien una comunidad de hermanos. ¿Es para ti la fe un seguro de vida, o es un regalo, un don gratuito de Dios que celebras con entusiasmo? Pregúntate: ¿en qué clave se sitúa tu vida cristiana, en la "religiosa", o en la de la "fe"?

08-11-2019

REFLEXIÓN PARA EL DOMINGO XXXII DEL TIEMPO ORDINARIO.


Jesús explicó a los saduceos que en la vida presente morimos, pero los hijos de Dios van a resucitar y vivir como los ángeles. La respuesta de Jesús sigue dos caminos. Por un lado, no acepta que el estado del hombre resucitado sea un calco del estado presente. Tener muchos hijos en Palestina era una bendición del cielo; morir sin hijos, la mayor de las desgracias, el peor de los castigos celestiales... Para evitar esto último, el Deuteronomio prescribía lo siguiente: "si dos hermanos viven juntos y uno de ellos muere sin hijos, la viuda no saldrá de casa para casarse con un extraño; su cuñado se casará con ella y cumplirá con ella los deberes legales de cuñado; el primogénito que nazca continuará el nombre del hermano muerto, y así no se extinguirá su nombre en Israel". Es la conocida ley del "levirato" La procreación es necesaria en este mundo, a fin de que la creación vaya tomando conciencia, a través de la multiplicación de la raza humana, de las inmensas posibilidades que lleva en su seno: es el momento de la individualización, con nombre y apellido, de los que han de construir el Reino de Dios. Superada la muerte, no será necesario asegurar la continuidad de la especie humana mediante la procreación. Las relaciones humanas serán elevadas a un nivel distinto, propio de ángeles (serán como ángeles), en el que dejarán de tener vigencia las limitaciones inherentes a la creación presente. No se trata, por tanto, de un estado parecido a seres extraterrestres o galácticos, sino a una condición nueva, la del espíritu, imposible de enmarcar dentro de las coordenadas de espacio y de tiempo. Por haber nacido de la resurrección, serán hijos de Dios. Por otro lado, Jesús termina su respuesta con un argumento que debió de dejar aún más desconcertados a los saduceos: "que resucitan los muertos lo indicó el mismo Moisés en el episodio de la zarza, cuando llama al Señor el Dios de Abrahán, y Dios de Isaac, y Dios de Jacob". Dios no lo es de muertos, sino de vivos; es decir, para El todos ellos están vivos". Reina la esperanza en nosotros, la muerte no tiene la última palabra.

01-11-2019

COMENTARIO AL EVANGELIO DEL DOMINGO XXXI TIEMPO ORDINARIO

Zaqueo buscaba algo diferente que llenase su vida. Otra vez un publicano, en este caso con un nombre concreto, Zaqueo. Ahora no se trata de una parábola, sino de un personaje real que busca encontrarse con alguien que llene su vacío existencial. Ha oído hablar de Jesús, quiere verle en persona y no vacila en subirse a un sicómoro o higuera porque era bajo de estatura. Podemos suponer el ridículo que supondría para un personaje público el subirse a un árbol. Los publicanos se habían enriquecido a costa del pueblo oprimido por los impuestos romanos, de los cuales eran recaudadores. A los ojos del pueblo eran ladrones y al mismo tiempo traidores. Sin duda, eran personajes odiados por todos, pecadores públicos. La gente le impedía ver a Jesús, en venganza por la injusticia en la que Zaqueo colaboraba. El subirse a lo alto de una higuera refleja el primer proceso de la conversión, es similar al "se puso en camino" del hijo pródigo. Para salir del fango hay que querer salir y hacer algo, sea dar un paso o subirse a un árbol. La mirada de Jesús. Me imagino lo que pudo impresionar a Zaqueo la mirada de Jesús. Le miró con cariño, como un padre o una madre miran a su hijo rebelde. Así es Dios con nosotros, clemente, misericordioso, rico en piedad, bueno con todos, cariñoso con todas sus criaturas (Salmo 144). Dios reprende con amor, poco a poco, dando a cada uno su tiempo para que se corrija y vuelva al buen camino. Porque, como dice la lectura del Libro de la Sabiduría, Dios es "amigo de la vida" y "a todos perdona porque son suyos". ¡Cuánto bien hace el Señor!

27-10-2019

REFLEXIÓN PARA EL DOMINGO 27 DE OCTUBRE

1.- El soberbio que no reconoce su pecado. Dos personajes, dos actitudes, dos formas de entender la relación con Dios. El fariseo se creía santo, por eso se sentía "separado" de otro, el publicano. El afán de piedad y de santidad llevó a muchos a separarse de los demás, eran los "parushim" --en hebreo significa separado--. Cifraban la santidad en el cumplimiento de la ley tal como prescribía el Levítico. Ponían todo su empeño en la recitación diaria de oraciones, ayunos y la práctica de la caridad. Se sentían satisfechos por lo que eran y por lo que les diferenciaba de los demás. Estaban convencidos de que así obtenían el favor de Dios. Sin embargo, aquél que se creía cerca de Dios, en realidad estaba lejos. ¿Por qué? Porque le faltaba lo más esencial: el amor. Así lo reconoció después Pablo, que fue fariseo antes de su encuentro con Cristo: "si no tengo amor, no soy nada". Aunque alguien repartiera en limosna todo lo que tiene y hasta se dejara quemar vivo, si le falta el amor, no vale de nada. El fariseo dice "Te doy gracias". San Agustín se pregunta dónde está su pecado y obtiene la respuesta: "en su soberbia, en que despreciaba a los demás"

2.- El pecador que pide perdón con humildad. El otro personaje, el publicano, era un recaudador de impuestos odiado por todos. Se quedó atrás, no se atrevía a entrar. Pero Dios no estaba lejos de él, sino cerca. No da gracias, sino que pide perdón. No se atrevía a levantar los ojos a Dios, porque se miraba a sí mismo y reconocía su miseria, pero confía en la misericordia de Dios. Una vez más Dios está en la miseria del hombre, para levantarle de la misma. El publicano tenía lo que le faltaba al fariseo: amor. No puede curarse quien no es capaz de descubrir sus heridas. El publicano se examinaba a sí mismo y descubría su enfermedad. Quiere curarse, por eso acude al único médico que puede vendarle y curarle tras aplicarle el medicamento: su gracia sanadora.

3.- El que se humilla es enaltecido. No se trata aquí de caer en el maniqueísmo: hombre malo, hombre bueno. El fariseo era pecador y no lo reconocía, el publicano también era pecador, pero lo reconocía y quería cambiar. El fariseo se siente ya contento con lo que hace, se siente salvado con cumplir, pero esto no es suficiente. En el Salmo proclamamos que Dios está cerca de los atribulados. En realidad está cerca de todos, pero sólo puede entrar en aquellos que le invocan, porque El escucha siempre al afligido. Este es justificado y el fariseo no. Pablo en la carta a los Romanos emplea también el término "justificación". Justificar es declarar justo a alguien y sólo Dios puede hacerlo, no uno mismo. No es un mérito que se pueda exigir, sino un don gratuito de Dios. La conclusión de la parábola es bien clara: "el que se exalta será humillado y el que se humilla será enaltecido".

4.- Examinemos nuestro comportamiento como cristianos. ¿No somos muchas veces como el fariseo creyéndonos en la exclusiva de la salvación porque "cumplimos" nuestros deberes religiosos? Incluso despreciamos a los demás o les tachamos de herejes o depravados. ¿Quiénes somos nosotros para juzgar? Sólo Dios puede justificar. Además la fe cristiana no consiste sólo en un cumplimiento de devociones, sino en encontrarnos con Jesucristo resucitado y dejar que su amor vivificante transforme nuestra vida. Entonces nos daremos cuenta de que hay amor en nuestra vida.

26-10-2019

COMENTARIO AL EVANGELIO DEL DOMINGO XXX TIEMPO ORDINARIO

El que se humilla es enaltecido. No se trata aquí de caer en el maniqueísmo: hombre malo, hombre bueno. El fariseo era pecador y no lo reconocía, el publicano también era pecador, pero lo reconocía y quería cambiar. El fariseo se siente ya contento con lo que hace, se siente salvado con cumplir, pero esto no es suficiente. En el Salmo proclamamos que Dios está cerca de los atribulados. En realidad está cerca de todos, pero sólo puede entrar en aquellos que le invocan, porque El escucha siempre al afligido. Este es justificado y el fariseo no. Pablo en la carta a los Romanos emplea también el término "justificación". Justificar es declarar justo a alguien y sólo Dios puede hacerlo, no uno mismo. No es un mérito que se pueda exigir, sino un don gratuito de Dios. La conclusión de la parábola es bien clara: "el que se exalta será humillado y el que se humilla será enaltecido". ¿No somos muchas veces como el fariseo creyéndonos en la exclusiva de la salvación porque "cumplimos" nuestros deberes religiosos? Incluso despreciamos a los demás o les tachamos de herejes o depravados. ¿Quiénes somos nosotros para juzgar? Sólo Dios puede justificar. Además la fe cristiana no consiste sólo en un cumplimiento de devociones, sino en encontrarnos con Jesucristo resucitado y dejar que su amor vivificante transforme nuestra vida. Entonces nos daremos cuenta de que hay amor en nuestra vida

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